lunes, 24 de julio de 2017

El futuro abierto a la utopía o al abismo

            La evolución y el progreso no se detienen, pero se pueden orientar. La tercera revolución industrial está en curso y tiene sus manifestaciones en la energía, la comunicación y el transporte. Todo ello afecta a la naturaleza y al hombre, como las anteriores. Si no se tiene en cuenta el deterioro de la biodiversidad, se puede poner en peligro la vida humana en el planeta.

             Cada vez con más frecuencia, los expertos vinculan el progreso material con el progreso tecnológico y a ambos con el progreso moral y espiritual del ser humano. Éste último aspecto  no  ha sido puesto de relieve con el énfasis y la fuerza con que se está haciendo actualmente.

              Posiblemente se trata de descubrir el potencial del ser humano, primero, -para ser consciente de ello- y en segundo lugar, para descubrir las amenazas y las posibilidades del crecimiento. El progreso, para no deshumanizar, necesita gente consciente de su esencia y de su trascendencia; pero también de que se tiene que realizar en la solidaridad. El futuro, o el fin, está cada vez más cerca. La supervivencia humana, la biodiversidad y el progreso tecnológico van no solo unidos sino que son interdependientes.

              Los 3 pilares, de las nuevas energías, comunicaciones instantáneas y el transporte rápido, apuntan a perspectivas del declive del sistema capitalista vertical, y al aumento de las sinergias, es decir, un manejo común de recursos y necesidades. Eso  presupone organización, colaboración y empatía.

               Sin lucha, hay que dejar atrás la organización vertical, basada en la jerarquía. El capitalismo premiaba la concentración empresarial y piramidal, para manejar la producción y el consumo. A mayor capital mayor dominio de personas y medios y mayor pobreza. Dentro de 35 años "El capitalismo convivirá con la economía colaborativa”(pensemos en BlaBlacar, cooperativas de energía renovables, couchsurfing, BeWelcome, redes de alojamiento a buen precio o ninguno, etc.)

               La crisis económica y social, basada en el hiper-consumo, ha llevado al colapso de la burbuja por un lado -destrozando la civilización-, y al vacío de valores fundamentales y desastre ecológico. Por eso, cada vez más, personas con mentalidad humanista, como Jeremy Rifkin, defienden una sociedad eficaz y creadora de riqueza, pero "siempre al servicio de la persona". Toda una revolución que pasa del "interés" y el "beneficio" a la "colaboración" y "el valor de las acciones".

               "La sociedad de coste marginal cero, (El Internet de las cosas  el procomún colaborativo y el eclipse del capitalismo)(Paidós),  que ha publicado Rifkin, confirma a este sociólogo y economista, como un visionario en el campo de las tendencias tecnológicas.   

                 "Las innovaciones tecnológicas, -que el propio capitalismo ha creado-permiten producir bienes y servicios más baratos, hasta llegar a un coste marginal cero, esto es, se pueden producir más unidades sin que prácticamente supongan coste alguno. Si los bienes y servicios no cuestan nada y se organiza una red eficaz de intercambio desaparece el beneficio que es el oxígeno que permite al capitalismo seguir viviendo".

                  Pero hay más, se vuelve al valor de uso de las cosas, el valor de las acciones y a la abundancia. "El mercado deja de ser fundamental, ya que los bienes y servicios se canjean no en base a su valor de cambio, sino a su valor de uso. Aparece un nuevo valor, que Rifkin denomina “share value”. La escasez, otra de las variables básicas necesarias para que exista el mercado, desaparece y nace la sociedad de la abundancia".
   
                  Si el capitalismo premiaba la concentración empresarial (bancaria, editorial, telefónica, eléctrica, industrial, etc.), la nueva economía se fundamenta en aunar energía, tecnología, logística, demandando la creación de entornos participativos que sumen esfuerzos para crear economías de escalas no verticales, sino laterales, de intercambio y eficaces.

                  Dejando atrás la dicotomía reinante entre comunismo o capitalismo, el futuro está en apostar por la colaboración y la solidaridad, que genere intercambios basadas en el "procumún" más igualitario.

                  "Procomún", es lo que la mayoría piensa, es decir, según Antonio Lafuente,  "que algunos bienes pertenecen a todos, y que forman una constelación de recursos que debe ser activamente protegida y gestionada por el bien común. El procomún lo forman las cosas que heredamos y creamos conjuntamente y que esperamos legar a las generaciones futuras. Eso abarca una considerable diversidad de bienes naturales (selvas, biodiversidad, fondos marinos o la Luna), culturales (ciencia, folclore, lengua, semillas, Internet), sociales (agua potable, urbe, democracia, carnaval) y corporales, también llamados de la especie (órganos, genoma, datos clínicos)...que siendo fundamental para la vida lo tenemos por un hecho dado. Un don que sólo percibimos cuando está amenazado o en peligro de desaparición".
    
                 Por eso, el "procomún es una esperanza que nos permitiría alcanzar, salvados los obstáculos, un mundo más conectado, racional y empático, donde todos entendamos, gracias a la red, que estamos conectados como seres y que nuestra supervivencia depende de la naturaleza y del otro". Esa esperanza  implica riesgo: una alerta está ahí.
(Antonio Adsuar, http://librosensayo.com/la-sociedad-de-coste-marginal-cero-de-jeremy-rifkin-resena-pdf-gratis/)

                Por eso, en el siglo XXI , el progreso material o tecnológico debe ir acompañado del progreso moral y espiritual, que promueva el respeto al medio ambiente, la paz y la solidaridad, dice el astrónomo Rafael Bachiller.
                  No olvidemos que aparte de la superpoblación, la escasez de recursos, los asentamientos de la población en grandes ciudades etc., las amenazas principales  para un mundo estable y seguro, son las armas, las guerras, el fanatismo religioso, los nacionalismos y el proteccionismo basado en "mi país primero". O sea, el peligro que anida en el ser humano.

                      Para enfrentarnos a estas amenazas contamos como única herramienta con el desarrollo científico y tecnológico. "Las herramientas tecnológicas pueden servir para destruir completamente el planeta o para labrarnos un futuro mejor. Dado que el uso de estas herramientas vendrá impuesto, en gran medida, por el criterio moral que se instale en la sociedad ya globalizada, es imprescindible que el progreso tecnológico vaya acompañado por un progreso espiritual y moral que promueva el respeto al medio ambiente, la paz y la solidaridad. Sólo así podremos asegurar nuestra supervivencia como especie, y garantizar que esta supervivencia sea digna. En mi opinión, una degradación radical y generalizada de las condiciones de vida de la humanidad podría llegar a ser algo tan nefasto como la extinción de la especie humana, o incluso peor", según Rafael Bachiller.
http://www.elmundo.es/opinion/2017/07/20/596f99dc46163fce5c8b4628.html

                ¿A qué ventana se asomará la Humanidad,  en las próximas décadas? Puesto que no somos simples espectadores, ¿estará dispuesto el ser humano a respetar el medio ambiente, ser solidario y procurar  un mundo donde se pueda vivir en paz? ¿Estamos preparados ética y culturalmente para afrontar el reto de la supervivencia: el paraíso o el abismo?  

                Y sin embargo, afrontar esa labor interna parece necesaria y hasta urgente, según los sabios y entendidos.

José Manuel Belmonte

PUBLICADO EN
ESPERANDO LA LUZ: 24-07-2017
http://belmontajo.blogspot.com.es/2017/07/el-futuro-abierto-la-utopia-o-al-abismo.html
EL HERALDO DEL HENARES 24.07-2017
https://www.elheraldodelhenares.com/pag/noticia.php?cual=35174
CIVICA 25-07-2017

http://www.investigadoresyprofesionales.org/drupal/content/el-futuro-abierto-la-utop%C3%ADa-o-al-abismo

sábado, 15 de julio de 2017

Sobre Charlie Gard ¿decide el Estado o sus padres?

         Charlie Gard, secuestrado por un hospital  y desahuciado por los jueces, se debate entre la vida y la muerte por culpa de la batalla innecesaria entre el poder legal y el paternal.
        
       Innecesaria, porque los médicos del Great Ormond Street de Londres, se excedieron al acudir a la justicia contra los padres y ahora, ante la sentencia judicial que deberían acatar, por un lado, y la presión internacional por otro, se ha visto obligado a acudir de nuevo a la Justicia, por si se debería permitir a los padres del bebé acudir a ese tratamiento experimental.

                Retraso, confusión e intransigencia, contra la patria potestad.

                El hospital no ha respetado los derechos de los padres del paciente. Ellos, deseaban ayudar a su hijo, -con "síndrome de agotamiento mitocondrial", una enfermedad de las llamadas "raras"-, con un tratamiento experimental.  Para ello debían trasladarle fuera de Inglaterra. ¡No les han dejado, aunque nada iba a costarle al Hospital ni al Erario británico, pues el público había donado  un millón de dólares para el viaje y el tratamiento!

                 Según el diario El Mundo, los españoles Ramón Martí y Yolanda Cámara están entre los médicos que se han dirigido al hospital británico para informar de sus investigaciones en relación a Charlie Gard. Ellos forman parte del equipo de Patología Neuromuscular y Mitocondrial del Instituto de Investigación del hospital barcelonés,

                 El hospital opinaba que esos tratamientos resultan «injustificados», porque no ofrecen una cura. El Hospital comenzó la batalla legal recurriendo a la Corte Suprema británica, alegando prolongación injustificada de la vida, sufrimiento  y "muerte digna". El Juez, decidió que la vida del pequeño Charlie no merece ser vivida y ha autorizado a aplicarle lo que ellos llaman "muerte digna", en contra de la voluntad de los padres. Desconectarle y dejarle morir.

                   Los padres del bebé, Chris Gard de 33 años, y Connie Yates, de 31 acudieron al Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Tenían la esperanza de que el alto Tribunal europeo resolviera en el sentido de que sus padres hicieran lo que consideren mejor para su hijo. Sin embargo, a finales de junio, falló dando la razón al tribunal inglés (que a su vez había fallado el 12 de abril) y al hospital. 

La desconexión estaba prevista para el 30 de junio. Si el niño iba a morir, que  fuera en su casa. ¡No lo permitieron, como si estuviera secuestrado!

                El portavoz de la familia, Alasdair Seton-Marsden, dijo este miércoles  día 12 al canal de noticias Fox News que “Charlie está siendo retenido por el Sistema Nacional de Salud como si fuera un cautivo. A los padres se les ha dicho que ni siquiera pueden llevarlo a casa a morir, y tampoco viajar con él para hospitalizarlo en los Estados Unidos”. 

               El jueves 13 de julio estaba fijada la vista del nuevo recurso. Charlie, de nuevo en manos de la Justicia. El mismo juez  que le condenó a ser desconectado del soporte vital, ha vuelto a ver el caso.

                Se ha movido entre la cautela profesional y la intriga: Conceder 24 horas para que un médico independiente mida la cabeza del bebé y poder decidir sobre su desconexión o no. Todo porque el equipo médico del GOSH aduce que la cabeza de Charlie no crece y, por consiguiente, "su cerebro está sufriendo un daño irreversible".

                 Pero la madre del bebé, Connie Yates, asesorada y arropada por médicos de EEUU, argumenta que han medido la cabeza de su hijo y es dos centímetros más grande de lo que dicen los médicos del hospital.  

                   La madre de Charlie que pasa la mayor parte del día con su hijo y se queda de noche junto a él, afirma que ella no le ve sufrir;  es más dice: “Prometo a todos que no me sentaría allí  para mirar cómo sufre mi hijo o padece dolor. ¡No podría hacerlo!”

                  Algo positivo antes de la nueva resolución judicial.

                  Según recoge El Daily Mail, el Juez Nicholas Francis ha hecho dos preguntas por videoconferencia, al médico estadounidense que estaba dispuesto a aplicar un tratamiento experimental al pequeño, en Estados Unidos, de forma resumida: 1) ¿Con su tratamiento el niño mejoraría? y  2) ¿Estaría dispuesto a venir al Reino Unido?

                    Las dos respuestas han sido afirmativas y claras. 1) “No podemos curar su enfermedad, pero estoy seguro de que podremos mejorar su función cognitiva, pero no sé hasta dónde”; el pequeño tiene la posibilidad de un "éxito significativo" con el tratamiento experimental. 2)  Por supuesto “si es necesarios sí, me encantaría".

                     Pero el juez tiene que responder a los médicos del hospital, que niegan 1) que el tratamiento cure,  y  2) que el niño está sufriendo. Sin embargo, el especialista dijo que Charlie “no parece sentir ningún dolor”, contradiciendo la posición del hospital. Y añadió que la única manera de saber si el cerebro de Charlie estaba dañado es “probar la terapia” de nucleótidos. El juez aplazó un día la sentencia, para que pudiera medirse el cráneo del bebé, puesto que hay discrepancia, entre el hospital y lo que señalan la madre y el especialista.

                    Una gran victoria.

                    El viernes 14 de julio, la buena noticia para los padres y el bebé, se hace viral. El tribunal acaba de decidir darle una oportunidad al niño, según el deseo de los padres. Han desvelado ya el nombre del médico que lo tratará. Será el Dr. Michio Hirano, director del Departamento de Neurología de la Universidad de Columbia (EE.UU).

                    Es una gran victoria de la presión internacional, el ofrecimiento de los médicos  e investigadores de varios países, del apoyo del Presidente Trump y sobre todo, la repercusión mundial del Papa Francisco en apoyo de la vida según el deseo de los padres , y de la sociedad inglesa y de quienes al pie del hospital se han manifestado. Pero también del mundo entero que han estampado más de 500.000 firmas entregadas a los padres, por CitizenGO el pasado domingo y que pedían al hospital que escuchara a los padres y mantuviera el soporte vital.

                    Es posible que, sin toda esa presión, Charlie no tendría esta segunda oportunidad.  Pero, con ser importante, la resolución del juez, radicalmente contraria a la que el mismo tomó en abril, la opinión pública piensa que se han perdido, al menos 4 meses, que pueden ser claves para la vida del bebé. De haber tenido las ideas claras sobre los protocolos , es decir, a quien compete decidir sobre el mejor interés del menor, (Charlie, o en casos semejantes) se habría ganado tiempo y se habría ahorrado mucho sufrimiento.

                   Si la vida un niño enfermo está en juego, ¿quién debe decidir?

                     El caso de Charlie, ha dado la vuelta al mundo. La gente habla en el bar, de valores, de justicia y de ética. La pregunta clave es: ¿Quién tiene la autoridad para tomar la decisión médica que haya que tomar en nombre de Charlie? ¿Los médicos del Hospital Ormond Street? ¿Los tribunales británicos? ¿El Tribunal de Derechos Humanos? ¿Los padres de Charlie?

                     Aunque tres intervienen, se reducen a dos: Estado o los padres. Médicos, tribunales y padres intervienen legítimamente en el caso.

                    1) los médicos que le atienden. Pueden aconsejar y tienen derecho a negarse a proporcionar un tratamiento al que se oponen porque piensan que prolongaría el sufrimiento. La objeción de conciencia es válida. Pero no lo es el haber tratado de impedir que el niño reciba tratamiento de otros médicos dispuestos a proporcionárselo. Y por último, tampoco desde una perspectiva ética, según Melissa Moschella (experta en ética médica) deberían haber trasladado el problema a los tribunales.

                   2) Los tribunales de justicia, que deciden, normalmente, en razón de los hechos y argumentos que les presenten las partes en conflicto. Han recurrido a ellos sobre la posibilidad de intentar un nuevo tratamiento. Se han pronunciado primero en contra y ahora, a favor. Son el brazo del Estado en las decisiones médicas.

                   3) Los padres. Connie y Chris, son los padres de Charlie, su hijo amado, con quien tienen un vínculo único, permanente e insustituible. Por su enfermedad, están totalmente junto a él para apoyarle y  dedicados a su bienestar. Los padres tiene el derecho a decidir sobre la educación, la crianza y la toma de decisiones médicas de sus hijos como un aspecto fundamental de una sociedad libre. ¡Siempre que no vayan en contra del bienestar de su hijo!

                   Sobre este último aspecto, parece meridianamente claro, el artículo de Federico de Montalvo Jääskeläinen, profesor de Derecho Constitucional: "¿Quien decide  sobre el mejor interés del menor en el caso del bebé Charlie?" (El Mundo, 15-07-2017).
http://www.elmundo.es/sociedad/2017/07/15/596910d5e5fdea47058b461c.html

                    "Haciéndose eco de dos principios de los cuatro que nos ofrece la bioética para afrontar la resolución de los casos, los de beneficencia y no maleficencia, pueden ayudarnos en tan difícil y muchas veces dolorosa labor. Así, se ha apuntado con acierto que la familia y, por tanto, los padres del menor constituyen una institución de beneficencia, mientras que el Estado, en el ejercicio de sus potestades de salvaguarda del mejor interés del menor, actuaría como una institución de no maleficencia".

                     En términos sencillos, "nadie mejor que los padres pueden determinar cuál es el mejor interés del menor (recuérdese que, en algunas ocasiones, la voluntad de ambos progenitores no es coincidente, lo que dificulta el conflicto). Sin embargo, tal regla encuentra un límite: primero, no causar daño. De este modo, cuando la decisión de los padres es claramente maleficente, ya sea por acción o por omisión, el Estado debe suplir la resolución del conflicto, adoptando la solución que prime el mejor interés. ¿Qué ocurre, sin embargo, cuando, como suele ocurrir en muchos casos, nos movemos en la esfera de los grises, cuando la decisión no resulta tan clara? En tales casos, el Estado no puede suplir las facultades que ostentan los padres, siendo la función de aquel exclusivamente la de vigilar que éstos no traspasen sus límites y, so pretexto de promover la beneficencia de sus hijos, tomen decisiones que infrinjan el principio de no maleficencia".

                      La vida de Charlie está en juego, pero también una forma de entender la ayuda en la enfermedad de un hijo, defendiendo sus derechos fundamentales e incluso la discapacidad, siempre que su actuación no sea "maléfica",  es decir que "no cause daño".  ¿Por qué no se han limitado a respetar ese principio? Existen casos similares al de Charlie, como el de Art Estopinan. Ha cumplido seis años.

                     La patria potestad, si no daña, debe prevalecer siempre. "Los hijos no emancipados están bajo la potestad de los padres y esta potestad comprende los siguientes deberes y facultades de los padres a sus hijos: 1) Velar por ellos, tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarlos y procurarles una formación integral. 2) Representarlos y administrar sus bienes (el primero y primordial la vida y la salud).

                     José Manuel Belmonte

PUBLICADO EN
ESPERANDO LA LUZ 15-07-2017
http://belmontajo.blogspot.com.es/2017/07/sobre-charlie-gard-decide-el-estado-o.html
EL HERALDO DEL HENARES 16-07-2017

https://www.elheraldodelhenares.com/pag/noticia.php?cual=35109



jueves, 6 de julio de 2017

Yo soy... Charlie Gard.


               La injusticia pasiva es mortífera y debilita a la persona y a la sociedad."Cada vez que vemos una injusticia y no actuamos, nos entrenamos para ser pasivos ante su presencia y así, con el tiempo, perdemos la habilidad de defendernos a nosotros mismos y a nuestros seres queridos" (Julian Assange, fundador de Wikileaks).
           
               Ha bajado tanto el nivel de los valores por los que la Humanidad entera ha luchado durante siglos, que se están perdiendo. La vida, la familia y el amor se valoran cada vez menos.
      
              Lo comentábamos  Jorge  Martínez  y yo, el viernes 30 de junio. Ese día, era la fecha acordada para desconectar y hacer morir a Charlie Gard.  El genial caricaturista e ilustrador en El Heraldo del Henares, Jorge, que firma como LLoyy, después de escuchar lo que  su corazón gritara y  leer este escrito... ha querido detener la fuerza  de la justicia para que no llegue a golpear al bebé enfermo. Ni nosotros. ni El Heraldo,  hemos callado ante la grevedad.

               Los hechos reales.

                Recuerden. Charlie, un bebé  inglés, que tiene ahora 10 meses, nació sano,  pero a los dos meses empezó a perder peso y su salud comenzó a deteriorarse rápidamente.  Le llevaron al hospital infantil Great Ormond Street -el hospital infantil más antiguo de Inglaterra- con un cuadro de neumonía. Le diagnosticaron Síndrome de Agotamiento Mitocondrial, una enfermedad genética rara que padecen solo 16 niños en todo el mundo.
     
              Sus padres quedaron desolados con el diagnóstico. Se volcaron en su hijo con más fuerza, como haría cualquier familia. Estaban destrozados...porque el diagnóstico era fatal, pero... lo importante era el bebé. Se dispusieron a luchar y hacer lo que pudieran por su hijo.
          
              Se enteraron de que había una posibilidad de un medicamento experimental en EE.UU. ¿Qué padres no lo intentarían?  Comentaron su caso en la BBC. Los británicos jóvenes  y no tan jóvenes lograron reunir,  hasta un millón y medio de dólares (mediante crowdfunding -cuestación popular o financiación colectiva-) para realizarle un tratamiento experimental de seis meses en EE.UU. ¡Era el apoyo de la sociedad al intento por salvar al bebé.



            1.- Los médicos se opusieron.

              Incomprensiblemente, quienes están ahí para salvar vidas, intentaron torpedear la idea de los padres para ayudar a Charlie.
             
             Su argumento es que esa enfermedad genética tan rara, es incurable. Según ellos la debilidad muscular es progresiva y suele causar la muerte en el primer año de vida. (Sin embargo, en el vídeo anterior, se muestran imágenes de casos similares, más allá de un año).

             Los médicos añaden que sería prolongar innecesariamente y con dolor, la vida del niño, ya que va a morir. Lo  terrible por insólito  es que sean los médicos y la sanidad quien se alza contra la vida del inocente bebé y contra sus padres que solo intentan agarrarse a una posibilidad para su hijo.
        
              Los padres ven que su hijo no sufre. Textualmente dicen: "Charlie "no está sufriendo" y se le debería dar una última oportunidad de vivir"."Nadie lo conoce mejor que nosotros, que pasamos mucho más tiempo con él que los expertos".  "No sentimos que esté sufriendo. Si estuviera dolorido, no estaríamos buscando prolongarle la vida". "Puede mover su boca y sus manos, aunque no las puede abrir del todo. Pero puede abrir sus ojos y vernos". "Tal vez el tratamiento le permitiera "sonreír e interactuar y mirar los objetos". "Creemos que no debería morir solamente porque nunca será como otros niños, corriendo por ahí".

              Razones muy fuertes  aunque nazcan del amor. Deberían ser tenidas en cuenta.

                 ¡Pues no! Los médicos británicos,- que están para curar-,mantienen su argumento acudiendo a los jueces y denuncian la pretensión paterna. Acudieron a la justicia para que se les autorice desconectar a Charlie, quien atraviesa la fase terminal de su enfermedad y depende de un ventilador para respirar. El tratamiento que proponen los padres no lo curaría. Debería recibir cuidados paliativos para dejar de sufrir y “morir con dignidad”.


                 2.- La justicia, da la razón a los expertos.
                                                  
                  Sorprendentemente, en el mes de abril, ante "la muerte digna", la justicia autoriza al hospital a desconectar al bebé enfermo del sistema de soporte vital que lo mantiene vivo. No tiene en cuenta lo dicho por los padres ni su deseo, ni el apoyo popular que había recaudado el dinero para llevarlo a Estados Unidos para un tratamiento experimental.
 
                 Sin embargo, los padres no se rinden. Acudieron al Tribunal de Derechos Humanos.
               
                    Pero los magistrados de la corte de Estrasburgo respaldaron, a finales de junio, la decisión de la Justicia británica, en el sentido de que el pequeño debe morir con dignidad.
                 
                    Los padres están devastados, con la decisión del Tribunal. Chris y Connie Gard, los padres del pequeño Charlie, finalmente perdieron la batalla legal. La esperanza no.

                  La posverdad de "la dignidad" o "la muerte digna" se impone al amor y a la justicia. Determinados elementos médico-jurídicos apoyan decisiones contra la vida, que escapan a su campo de acción. La eutanasia ha llegado.  No puede ser "una muerte digna" "una muerte contra su voluntad  del paciente y de sus seres queridos". Ni el estado, ni el juez, ni el médico suplantarán el amor de de los padres. A veces se olvida: "el amor es vida".

                  3.- La última injusticia: la separación.
                  
                       En contra de la sentencia, la justicia no le está propiciando "un buen morir". Le están privando de la oportunidad de vivir el tiempo que sea. Le obligan a morir y...en soledad.

                   Es imaginable el dolor de los padres, que nunca se han negado a que su hijo parta cuando tenga que partir.  Han hecho lo que debían como padres, buscar una oportunidad para su hijo.

                  Hasta la misma defensora de los derechos del menor, Victoria Butler-Cole, dijo a la corte en abril,  que mantenerlo conectado al sistema de soporte vital no beneficiaría a Charlie sino que "prolongaría el proceso de muerte".

                    Aunque según la portavoz del hospital "No habrá prisa por cambiar la atención a Charlie, y cualquier plan de tratamiento futuro implicará una planificación y discusión cuidadosa", lo cierto es que el día 30 de junio estaba prevista la desconexión del niño. Todo estaba decidido.

                  La familia lleva desde noviembre lidiando la batalla sobre el significado de los cuidados paliativos y las opciones entre las que podían elegir. El hospital se ha negado a que el niño sea trasladado a su casa.  La madre explica:"Queremos darle un baño, sentarnos en el sofá con él, dejarle dormir en la cuna en la que nunca ha podido hacerlo, pero también nos han negado eso"."No podemos llevarnos a nuestro propio hijo a morir a casa". Nos lo habían prometido, pero no lo cumplieron. ¿Es un secuestro?

                  Tras la decisión de Estrasburgo de denegar el recurso de apelación, no les quedaba más opciones  que las incluidas en los cuidados paliativos, entre ellas: decidir el lugar donde su hijo perecerá.  ¡Pero hasta esa puerta les cerraron!    
     
                   La familia optó por la posibilidad de trasladarlo a un hospicio para enfermos terminales. Pero no les dejaron trasladarlo, ni corriendo ellos con los gastos. "Tiene que morir en este hospital". Seguro que quien tenga un poco de humanidad, comprenderá lo que los padres están pasando. Es "El peor día de nuestras vidas".


                    El impacto del vídeo difundido por los padres de Charlie Gard el jueves 29, en el que denunciaban las prisas del Hospital por acabar con la vida de su hijo sin  dejárselo llevar a casa para morir, parece haber surtido efecto en la opinión pública.

               
               4.- La movilización internacional.

                La Sentencia del Tribunal Europeo que obliga a acabar con la vida del bebé, en contra de la voluntad de sus padres, ha desatado el estupor, la repulsa e incluso la ira internacional. Sólo los padres deberían tomar la decisión de vida o muerte para su niño. Por eso les apoyan. Es una batalla contra reloj para salvar a Charlie. Lo llaman así.
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               En las Redes Sociales, no paran. "En nuestras camisetas se lee: Si él sigue luchando, nosotros también. Lo sigue haciendo ahí fuera, creedme, es un pequeño luchador. Un soldado". Cada hora es una victoria del "ejército de Charlie", una iniciativa de presión contra las autoridades británicas y de oración a nivel mundial que se ha agrupado bajo el hashtag#JeSuisCharlieGard, evocando el que se creó cuando el atentado islamista del 7 de enero de 2015 contra la revista satírica francesa Charlie Hebdo.
            
                 CitizenGo lanzó el día 29 de junio la petición internacional  Save Charlie Gard para que se pueda ser firmada desde cualquier lugar del mundo. Hasta hoy, jueves 6 de julio,  han firmado
323.000 personas

                 “No es papel de los médicos poner fin a la vida de un niño" dijo el genetista  Domenico Coviello.

                    Pero , sin duda ha sido el Papa quien alertó al mundo al pedir  el domingo públicamente a las autoridades, que dejaran vivir a Charlie.        
                          
                  Los medios italianos afirmaron que se habían puesto a disposición del bebé los hospitales de Roma, Gemelli  y Bambino Jesù, de reconocido prestigio internacional. 

                Pero, también "por motivos legales", el hospital le ha negado a Charlie, esa posibilidad de viajar.  "Great Ormond Street Hospital has refused to let Charlie Gard fly to the Pope's hospital".   ¿No comienza a oler mal el ensañamiento del hospital?

               Un rayo de luz.

                La madre del bebé, anunció en Facebook la apertura de una prórroga. "Hemos estado hablando hoy con el Great Ormond Street Hospital y han aceptado darnos un poco más de tiempo con Charlie. Estamos verdaderamente agradecidos por todo el apoyo que nos estáis dando en este momento extremadamente difícil".

                 No sabemos lo que durará. Pero este hecho pone en evidencia que:
                  1) Prolongar la vida de Charlie no era, "un ensañamiento terapéutico", sino un sostén vital, como decían los padres.
                   2) El diario británico atribuye este éxito  a la gente que no se ha callado, sobre todo a la intervención del Papa Francisco, que pidió  se ayudara a los padres de Charlie Gard a ganar más tiempo para decir adiós a su hijo moribundo.  Y lo repitió en las Redes Sociales: "Defender la vida humana, sobre todo cuando está herida por la enfermedad, es un compromiso de amor que Dios pide a todos los hombres".

                 Ojalá que muchas autoridades y ciudadanos, creyentes o no, hubieran roto el silencio y hubieran sido tan  humanos en defensa de los derechos de un inocente.  ¿O tal vez , mejor no hacer el ridículo?


             Bueno, no todo está perdido. Queda la política.  Si el Tribnunal de Derechos humanos de Estrasburgo, decidió apoyar a sus colegas ingleses y a los médicos, y desamparar a los padres. Como aquí está la Sede del Parlamento Europeo, compuesto por 751 eurodiputados, al Grupo Popular Europeo, se le ocurrió redactar una carta para apoyar  a los padres del bebé. Pero...solo han firmado la carta 37. Y entre los 37, ningún europarlamentario español. 

                ¿Esta misma semana, Juncker abroncara a la Eurocámara casi vacía: “¡Es totalmente ridículo!”.

                    En todo caso, me quedo con la respuesta de Aberasturi en televisión, cuando Risto le preguntó, en "All you need is love... o no", si se ha planteado qué va a ser de Cris (su hijo discapacitado) cuando él falte.  La respuesta es maravillosa y fascinante y puede ayudarnos a entender también a los padres de Charlie. Andrés Aberaturi respondió, lleno de cariño y humanidad: "Me he preguntado qué va a ser de mí si me falta él".

                  José Manuel Belmonte
PUBLICADO EN

ESPERANDO LA LUZ: 07-07-2017
http://belmontajo.blogspot.com.es/2017/07/yo-soy-charlie-gard.html

EL HERALDO DEL HENARES 08-07-2017
https://www.elheraldodelhenares.com/pag/noticia.php?cual=35039


CIVICA: 09-07-2017

http://www.investigadoresyprofesionales.org/drupal/content/yo-soy-charlie-gard


miércoles, 28 de junio de 2017

Si a vivir se aprende...¡A morir también!


  Respetando todas las creencias y opiniones, sabemos poco de la vida;  y de la muerte, casi nada. El ciclo vital de un ser en el vientre materno da paso a otro ciclo fuera de la matrix; y cuando el ciclo vital  del ser encarnado en el plano humano concluye, se inicia otro sin las barreras corporales.                  
                Suelen admitirse varios tipos de muerte y, ninguna lo es. El tema de la "muerte" es por lo menos uno de los grandes tabúes de la sociedad. ¡No pensamos en la muerte! Convendría afrontarlo por partes: 1) el dato; 2) clases de muerte; 3) el dolor y la muerte; 4) ¿la vida sigue?                   
               1) El dato.                                                                  
                Interesadamente o no, el debate está sobre la mesa. Lo han puesto, una vez más, los políticos. Programaron una charla coloquio en la Biblioteca de Guadalajara el día 22 de junio, porque... "no queremos que se quede en un debate institucional, sino que también sea un debate ciudadano...se trata de un asunto que a todos nos importa. Nadie es inmortal, e igual que nos enseñan a vivir, nos tienen que enseñar a morir" (Daniel Jiménez, portavoz del PSOE  en el Ayuntamiento de Guadalajara).

                Por la formación morada, José Morales, dijo que "es un debate necesario". Según ellos, es imprescindible que "cada cual pueda decidir sobre su propio cuerpo", y para ello se debe cambiar el ordenamiento jurídico en lo relativo a la eutanasia, -que se debatirá en el Congreso próximamente-.  Quieren que se reconozca el derecho de los ciudadanos a la eutanasia y la cooperación en la misma, despenalizando sobre todo el punto 143.4 del Código Penal.

               Artículo 143. 1. El que induzca al suicidio de otro será castigado con la pena de prisión de cuatro a ocho años. 2. Se impondrá la pena de prisión de dos a cinco años al que coopere con actos necesarios al suicidio de una persona. 3. Será castigado con la pena de prisión de seis a diez años si la cooperación llegara hasta el punto de ejecutar la muerte. 4. El que causare o cooperare activamente con actos necesarios y directos a la muerte de otro, por la petición expresa, seria e inequívoca de éste, en el caso de que la víctima sufriera una enfermedad grave que conduciría necesariamente a su muerte, o que produjera graves padecimientos permanentes y difíciles de soportar, será castigado con la pena inferior en uno o dos grados a las señaladas en los números 2 y 3 de este artículo.

              Alejandro Ruiz, de Ciudadanos, apuesta por "garantizar una muerte digna, regular mejor las condiciones y los derechos de los pacientes al final de la vida y evitar el sufrimiento innecesario". Van un poco más allá. De hecho  saben que el Congreso ha admitido a trámite la Proposición de Ley de "muerte digna" presentada por Ciudadanos.

               Pero, según la Dra. María Alonso, -Vida Digna-, el texto de C´s  "modifica un artículo fundamental de la Ley 41/2002, De Autonomía del paciente, al suprimir la lex artis de las instrucciones previas. Sí se exige la lex artis (o buena práctica clínica) en las intervenciones que propongan los profesionales a los pacientes pero... no exige la lex artis en las actuaciones médicas solicitadas por el paciente, introduce una grave excepción al régimen general de la responsabilidad profesional".

                   Además la Dra. Alonso añade que no se da respuesta adecuada a la toma de decisiones relativas a la alimentación. Existe el riesgo de la retirada de una alimentación correcta y bien tolerada por el paciente. Esto conlleva el peligro de abusos y la puerta de entrada a la eutanasia, amparados en un supuesto derecho a la muerte digna. 

               El debate en Guadalajara ¿un anticipo de lo que próximamente debatirán en el Parlamento?

               2) Clases de muerte.

                Suele entenderse por muerte el fin de las actividades vitales de un ser vivo; es equivalente a deceso, expiración o fin de la vida. La muerte, según los manuales puede ser...

                a)Muerte natural, que se produce por  alguna razón natural. Por haber llegado al final de sus días, vejez, enfermedad y no por traumatismo violento. También se habla de muertes naturales cuando suceden por un paro cardiorespiratorio, un derrame cerebral o enfermedad, sea degenerativa o cancerígena.

                b) Muerte accidental, violenta o inducida,  que no tiene "causas naturales". La muerte violenta se produce cuando una persona fallece por alguna intervención externa a la víctima. También, si alguien muere por negligencia, o por la mala acción de otra persona o entidad, o por producto defectuoso.

                 Según el agente, puede ser:

                 - Suicidio, acto de quitarse la vida uno mismo.

                - Homicidio, causado por cualquier persona o agente capaz de causar la muerte a otra persona, en cualquiera de las etapas de su vida.

                  3) El dolor y la muerte.   
                 
                   Aunque popularmente se cree que cada paso de la vida acerca a su fin, lo  importante es, ser consciente. Saber o recordar lo que somos. El sufrimiento puede ayudar a la consciencia, lo mismo que los logros y los fracasos.  De ahí que no sea lo mismo "muerte" que "dolor". Pero... se intenta acabar con el dolor causando la muerte. "Unidos Podemos define la eutanasia como "las acciones realizadas por un médico, apoyado por un equipo de profesionales sanitarios, para causar la muerte de manera rápida, eficaz e indolora a una persona con enfermedad grave que conduce necesariamente a su muerte, o que padece sufrimientos físicos que considera intolerables".

                     Sin embargo para muchos, el dolor es la puerta clave, para abrir el debate sobre la muerte, "la muerte digna" y el  "derecho a decidir sobre su cuerpo". ¿La muerte digna se impone? ¿Dónde está la elección? Hoy mismo Estrasburgo (28-06-2017) avala la "muerte digna" de un bebé con una enfermedad incurable, en contra del criterio de los padres.
http://www.elmundo.es/sociedad/2017/06/28/59536e10468aebf81a8b4637.html

                        Sería "la posverdad"¿Estamos admitiendo en la sociedad, la mentira, como verdad? ¡Seguro!

                       El periodista I. Gabilondo ha dicho que "la posverdad no es sino la mentira de toda la vida, agigantada por las armas comunicacionales (por los medios de comunicación, para ser claros); es decir, es la mentira de siempre en toda su variada gama".  
          
                      Dijeron los políticos:  "cada cual debe decidir sobre su cuerpo"; "nadie es inmortal"  e "igual que nos enseñan a vivir, nos tienen que enseñar a morir". ¿Quién? ¿Con qué criterio?

                        Recordemos que el "derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo" ¿no ha llevado a la muerte a millones de inocentes? Eso era ¿"enseñar a vivir"?  !Que lo aclaren!

                       Ahora, suelen hablar de la buena muerte y de la mala. La buena muerte sería la muerte sin dolor; la mala muerte sería morir sufriendo o la muerte no deseada.  Otro neologismo con significado de posverdad para que se pueda escoger el camino "no doloroso" o "la muerte digna". ¿Qué hay detrás del "derecho a elegir", "de la muerte digna" o  del "testamento vital"? ¿no hay intereses particulares de personas, empresas o del erario?

                     Parece como si "las otras  muertes no fueran dignas". ¿Por qué hay más muertes que nacimientos, en España? Hay datos, pero se ignoran. Parece que interesa más "ir hacia la muerte digna", que proteger la vida desde el principio hasta el final.

                   4) ¿La vida sigue?

                      Recordemos que hay creencias y filosofías, que niegan la mayor; es decir:  que la vida del ser humano no termina con la muerte. Puede tener fecha de caducidad el cuerpo, o como dicen algunos "el coche", pero el Conductor SÍ es inmortal.  Por lo tanto, decir que "nadie es inmortal", es negar que haya un más allá. Y entonces ¿la muerte es el fin de todo?  ¿Quién lo asegura? ¿Y si solo fuera "un tránsito"?¿Lo que no se ve no existe?

                      El miedo a que todo acabe no es miedo a la muerte sino a la vida. El materialismo y el ateísmo cortan el horizonte de la vida. Y se está llevando el hedonismo al momento final; a eliminar el dolor  especialmente en ese momento final.

                     Por eso decía al principio que sabemos poco de la vida. Esperamos demasiado para pensar en la vida y en nuestra dignidad. La dignidad de la vida  y su vivencia debería conducir a la dignidad de la muerte. La muerte de un ser humano digno, siempre será una muerte digna. Así lo entendía el Dr. Lobo, cuyo pensamiento a cerca de la dignidad de los enfermos terminales cristalizó en el extraordinario ensayo  "Dignidad"  y  en otros 17 ensayos  en el libro: "Crónicas de vida y de muerte".

                     Son las memorias de un neurocirujano. Un verdadero profesional  que nos dice: "Al tocar un cuerpo en ruinas se experimenta una emoción física muy particular, una sensación que va mucho más allá de la compasión o el afecto... Los antropólogos han descubierto que no hay criatura en este mundo que necesite más amor que el ser humano y también que ninguna otra está menos capacitada para sobrevivir sin él. Por eso... es nuestro deber no olvidarlo nunca". Palabras que reconfortan y humanizan.
                   
    En los Evangelios se habla de que Jesús de Nazaret, después de ser azotado, tuvo que llevar un madero hasta el monte. Allí le clavaron y murió en lo alto de una cruz. ¿Aunque dolorosa...no fue una muerte digna? A un ladrón que ajusticiaron a su lado, le dijo "hoy estarás conmigo en el paraíso".

                       No hace falta ser creyente, para hacerse algunas preguntas. Eso no resta libertad a nadie. Espero, que  de lo dicho hasta aquí, nadie concluya que estoy a favor del dolor.

                        Sabemos que hay seres humanos que han pasado por una experiencia cercana a la muerte. Algunos han vuelto de allá.  Han hablado de la misma.  Tengo algún libro.

                          Emilio Carrillo, es uno de ellos. Lo ha contado en un libro titulado: "El tránsito" (Editorial Siro). Dice: "La Vida, en mayúsculas, incluye ambas: la vida y la muerte. Todo es Vida, y la muerte no es tal, sino una puerta que se abre para pasar de una habitación a otra, dentro de la propia Vida, es decir, para ir de la vida en esta encarnación física, a la vida en otro plano de existencia inteligible e inefable. El tránsito es la fase y el proceso que permite pasar de una habitación a otra".

                           Ese "proceso" debe ser respetado. No debería dejarse que los políticos ni los médicos lo eliminaran con la eutanasia.

                           Creo que es más importante lo que sigue: "El tránsito arranca en el instante en el que, tras lo que la humanidad todavía denomina muerte, tú, lo que realmente eres, el "Conductor" sales del cuerpo y abandonas "el coche", es decir, el "yo" físico mental y emocional que te ha servido para vivenciar esta experiencia humana. Esto se produce exactamente cuando, cada uno, el Conductor que eres, lo decide, nunca antes ni después. Y el tránsito dura hasta el momento en que el Conductor, tras haber abandonado "el coche", se introduce en el metafóricamente llamado "túnel de luz", para acceder, así, a ese otro plano de existencia que se suele calificar como la vida más allá de la vida".

                           ¿Importa entonces el testamento y la parafernalia de quienes quieren "enseñarnos a morir"?  ¿Enseñarnos u obligarnos? A veces, dicen los médicos y familiares, que "el moribundo estaba esperando la llegada de un familiar, para poder partir". Si es uno mismo quien decide cuando quiere irse, ¿no se debe respetar?

                NOTA: Hay un Video que gracias a MINDALIA puede verse  (en dos partes) y es la charla que tuvo lugar en el VII Congreso: Vida después de la vida, el 25 y 26 de oct. de 2014 en Albacete (España).

La primera:


La segunda:




PUBLICADO EN:

ESPERANDO LA LUZ: 28-06-2017
http://belmontajo.blogspot.com.es/2017/06/si-vivir-se-aprendea-morir-tambien.html

EL HERALDO DEL HENARES: 29-06-2017

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